7 Mayo 2026
- Tras el episodio de desapalancamiento de manual registrado en febrero, en el periodo previo al conflicto con Irán, el foco del mercado ha vuelto a concentrarse en semiconductores, infraestructura de IA y gasto en inversión (capex) vinculado a energía; los sectores de consumo, aerolíneas y defensa se han quedado rezagados.
- Creemos que la volatilidad ofreció a los inversores oportunidades para aumentar exposición a temáticas de alta convicción (IA, energía, HALO – Hard Assets, Low Obsolescence) donde consideramos que la visibilidad de beneficios sigue siendo más sólida.
- El sector defensa se ha quedado atrás de forma inesperada, pero consideramos que la demanda está aumentando: el sector necesita ahora materializar pedidos para competir por capital en un mercado obsesionado con la certidumbre.
- Las acciones de aerolíneas Ryanair e IAG han mostrado la mayor tendencia a rebotar en respuesta a los últimos titulares relacionados con la paz.
- En términos fundamentales, el conflicto ha servido en gran medida para confirmar temáticas globales de inversión ya existentes vinculadas a activos reales (“hard assets”) y poder duro (“hard power”).
La escalada de febrero–marzo en Oriente Medio desencadenó una aguda pero transitoria dislocación en los mercados. Los hedge funds redujeron exposición bruta recortando posiciones largas y cortas, se deshicieron estrategias de momentum y se vendieron posiciones ampliamente participadas de forma indiscriminada.
Sin embargo, a finales de abril, los mercados habían recuperado en gran medida las mismas exposiciones que se liquidaron durante el shock. La tendencia dominante de mercado volvió a imponerse. Semiconductores, infraestructura de IA, electrificación y energía volvieron a situarse entre los sectores más destacados. Los sectores defensivos tradicionales, el consumo y los valores orientados al mercado doméstico europeo quedaron rezagados.
El siguiente gráfico muestra el rendimiento relativo de varias “cestas temáticas” frente al índice MSCI Europe en los tres meses comprendidos entre febrero y abril de 2026:
Rentabilidades relativas frente al índice por temáticas de inversión:
Qué funcionó: visibilidad por encima de todo
Las áreas con mejor comportamiento desde el inicio del conflicto han sido las vinculadas a la IA y al ciclo de capex más amplio de “proveedores de infraestructura”: semiconductores, infraestructura de centros de datos, potencia (“power”) y electrificación. El rasgo común en estas áreas es el crecimiento con previsibilidad de resultados.
Los comentarios que observamos a lo largo de la cadena de suministro sugieren que la demanda está comprometida y, en algunos casos, se está adelantando:
“La demanda de los clientes para los próximos tres años supera con creces nuestra capacidad actual de suministro… los clientes ya están adelantando su demanda para 2027.” (SK Hynix)1
“Ya contamos con compromisos de clientes para una parte sustancial de nuestro capex de 2026.” (Amazon)2
En nuestra opinión, se trata de un ciclo de capex con visibilidad plurianual. Ha habido numerosos episodios de duda en el mercado sobre la sostenibilidad de los compromisos de inversión de los hyperscalers en los últimos tres años (la caída en verano de 2024, el “Deepseek moment” de principios de 2025, por citar un par), y, sin embargo, en cada ocasión los equipos directivos han transmitido un tono más alcista que nunca. En el contexto de una estructura de mercado volátil, impulsada por hedge funds, y con el conflicto con Irán presionando otras áreas de la economía real, creemos que el ecosistema de IA ha empezado a comportarse más como una categoría defensiva.
Qué no funcionó: defensivos y defensa
En el otro extremo del espectro, los defensivos tradicionales registraron un comportamiento inferior. Los sectores orientados al consumidor fueron especialmente débiles, ya que el encarecimiento de la energía se trasladó a preocupaciones sobre la presión económica para los hogares. En los últimos años hemos mantenido una visión prudente sobre los sectores de consumo, reflejando acciones agresivas de precios por parte de las empresas durante y después de la COVID y la guerra de Ucrania. La inflación energética provocada por Irán añade presión al reto del “growth-algorithm” al que se enfrentan las empresas de consumo (es decir, cómo optimizar precio frente a volumen y margen).
Más sorprendente ha sido la reciente debilidad de las acciones europeas del sector defensa, que han caído de forma significativa desde el inicio del conflicto.
En nuestra valoración, el trasfondo fundamental no se ha deteriorado y, si acaso, se ha reforzado. La entrada de pedidos en el sector europeo de defensa se ha acelerado de forma material, con MBDA viendo aumentar los pedidos anuales desde alrededor de 4 000 millones de EUR hasta 13 000 millones de EUR, y un backlog (cartera de pedidos) que asciende a 44 000 millones de EUR3. A nivel compañía, la cobertura del backlog se sitúa en máximos históricos: BAE Systems está ahora en torno a 260 000 millones de GBP, cerca de 9x ventas anuales4. A nivel soberano, los presupuestos se mueven en la misma dirección, y se espera que Alemania alcance aproximadamente los 145 000 millones de EUR (en torno al 3,7% del PIB) para 2027.5
Los comentarios de los equipos directivos reflejan el mismo escenario:
“La demanda que observamos es estructural… los déficits son conocidos. Ya se han tomado decisiones políticas y los marcos de financiación están en marcha.” (Hensoldt)6
Pero la naturaleza de esa demanda es diferente.
“La demanda excede lo que actualmente recogemos en nuestro backlog… si bien la visibilidad para que se traduzca en pedidos firmes dentro del año es limitada.” (Avio)7
La diferencia frente al ciclo de capex de IA es, sobre todo, una cuestión de calendario. La demanda de defensa se materializa a través de decisiones de compra discretas, a menudo sujetas a procesos políticos y administrativos. Resulta visible en términos agregados, pero irregular en su ejecución. Conviene tener en cuenta las preocupaciones sobre el impacto del repunte de las rentabilidades soberanas en los presupuestos públicos, junto con el cambio de narrativa hacia defensa aérea frente a defensa terrestre; aunque en nuestra opinión, esto puede reflejar, en parte, una racionalización a posteriori de la reciente acción de precio.
Lo que el conflicto realmente reforzó
El shock en Oriente Medio sí reforzó varias temáticas.
La seguridad energética y la inversión en infraestructuras siguen estando en primer plano. Hemos sido cada vez más positivos con servicios petroleros (“oilfield services”) desde principios de 2026, donde la necesidad de capacidad y resiliencia ya se estaba haciendo más evidente antes del conflicto con Irán.
Lo mismo aplica a potencia (“power”), electrificación e infraestructura de datos, todas ellas dentro de nuestro marco HALO más amplio.
La defensa encaja dentro de la misma narrativa estructural, pero requiere catalizadores adicionales para reforzar la visibilidad del ciclo.
Dónde nos deja esto
En nuestra opinión, la volatilidad en torno a eventos geopolíticos responde cada vez más a la estructura del mercado, en lugar de por cambios en los fundamentales subyacentes. Consideramos el desapalancamiento de febrero - cuando el mercado comenzó a anticipar la guerra - como un ejemplo de manual.
Para los inversores long-only, la diferencia entre volatilidad y riesgo sigue siendo crítica. En muchos casos, creemos que la volatilidad ha creado oportunidades para aumentar exposición donde el caso de inversión a largo plazo no ha cambiado o está mejorando.
La defensa es un buen ejemplo. En nuestra opinión, el trasfondo de demanda se está fortaleciendo, el posicionamiento se ha normalizado y las valoraciones se han ajustado a la baja. Lo que falta, por ahora, es un flujo constante de conversión de pedidos que lo alinee con la visibilidad observada en IA y el capex vinculado.
Tom O’Hara, Jamie Ross y David Barker gestionan las estrategias de Renta Variable Europea en GAM Investments. Puede encontrar más información sobre el equipo aquí.